Te cuento algo que me costó mucho aceptar: hay gente que no se moja, que mira y hace poco, porque cree que no está a la altura ni de moverse ni de mojarse de verdad, aunque fallen.
Y más aún me costó aprender a no confiar en todo el mundo. Yo soy de las que lo da todo por quienes quiere. Confío mientras no se demuestre lo contrario. Eso si, si se activa una alarma, la hemos liado pollito, pocas veces hay vuelta atrás.
Pues hay algo que llevo fatal…
La gente cobarde.
Esa que mira pero no dice nada.
Que, cuando estás en un apuro, no pregunta: ¿Qué puedo hacer para ayudarte? Que no te presta su casa, su dinero, su energía, su tiempo.
Y lo entiendo: cada uno hace lo que puede. Todos tenemos nuestras batallas.
Pero hace tiempo decidí que yo no iba a vivir con miedo. Que iba a dar lo mejor de mí.
Por eso, quien se queda en el “observo y critico”, quien no aporta desde su aprendizaje o quien juega en pequeñito… me genera desconfianza.
Porque lo que hacemos con nosotros mismos, lo hacemos con los demás.
Y luego queremos encontrar pareja, tener abundancia económica, sentirnos bien con nuestro cuerpo o soltar cargas familiares.
Pero la vida es para jugar.
A los 20 todo está por delante.
A los 30 empieza la cuesta arriba.
A los 40… si no tienes herramientas, FLIPA.
Porque la mayoría cree que ya las tiene, pero sigue esperando el momento perfecto.
Y ese momento es ahora.
La vida no se detiene. Bailar con ella en vez de estremecerse es lo que la hace bonita.
Si sigues esperando, lo perderás todo.
Así que piensa en tu vida bonita…
¿Qué anhelas? ¿Tener pareja? ¿Formar una familia? ¿Vivir con seguridad?
Mucha gente tiene miedo a jugar grande.
Miedo a perder.
Miedo a arriesgarse por algo que realmente vale la pena.
Y no es su culpa.
Es el patrón en el que han vivido toda su vida.
Pero hay algo que duele más…
Vivir en pequeñito.
Esperar que alguien venga a rescatarte.
Que la confianza llegue sola.
Que un jefe, una pareja o la vida misma te den seguridad.
Pero la seguridad no viene del dinero, del amor ni de los demás.
Viene de saber generarlo.
El dinero, la pareja, la abundancia… Todo empieza cuando tú decides que mereces más.
Cuando construyes una vida desde la abundancia, todo se alinea.
Porque valorarte para el amor y el dinero lo es TODO.
Y muchas veces pasa por formarte, integrar la teoría y ponerte en acción.
Para eso… emprender es el mayor máster de autoestima.
Incluso si ahora trabajas por cuenta ajena.
Incluso si crees que “no es tu momento”.
Incluso si no tienes ni idea de por dónde empezar.
Va de aprender a depender solo de ti.
De saber que, pase lo que pase, siempre puedes levantarte.
Que nunca más te quedarás atrapado en una relación que te apague.
Que puedes generar tus propios recursos con estrategia, sin estrés y con total libertad.
Porque la seguridad no te la da el dinero.
Te la da saber generarlo.
Solo para valientes.
En un formato diferente.
No se repetirá.
Aquí tienes uno de los programas que mis alumnos de mentoría siguen cuando terminan… ¡y alucinan!
Ahí te cuento cómo creé mi negocio, mis estrategias, cómo escribí un libro, lancé un podcast, organicé eventos…
Todooo mi cerebro empresarial en LIDERA TU NEGOCIO
Un abrazo,
Joana
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